Usos del punto y coma
Contenido
Haz clic en las flechas para ver la información
Actividad 8

El punto y coma se usa:

En oraciones contrarias u opuestas.

Ejemplos:

- El león es infantil y cobarde; el conejo es más valiente.

- El día estuvo bullicioso; la noche está tranquila.

Antes de las conjunciones: mas, pero, aunque, sin embargo, no obstante, ahora bien, por tanto, por consiguiente…

- Todos en la fiesta cantaron, bailaron y rieron; pero yo estuve un poco aburrido.

- Hoy he trabajado mucho; sin embargo, no estoy cansado.

Antes de las conjunciones: mas, pero, aunque, sin embargo, no obstante, ahora bien, por tanto, por consiguiente…

- Mi hijo tiene dieciocho años; por tanto, ya es mayor de edad.

- El traje debe ser negro; ahora bien, se puede combinar con accesorios de colores.

Para evitar confusiones con otras comas usadas en la misma oración.

- Andrea trabaja en el laboratorio; Fernando, en una farmacia; Susana, en una escuela.

- Primero, consiga los ingredientes; luego, prepare según la receta; y por último, disfrute un delicioso plato. 

+

Ahora practica!

En el material del estudiante, lee las oraciones que se presentan y escribe el punto y coma donde corresponda. Justifica su uso con la ayuda de las reglas anteriores.

Oración

La verdad nos hace libres el error nos llena de oscuridad.

Respuesta:

La verdad nos hace libres; el error nos llena de oscuridad.

Justificación:

Utilización de punto y coma cuando son oraciones opuestas.

Escucha la siguiente lectura y, en el material del estudiante, agrega el punto y coma donde haga falta, de acuerdo con las pausas detectadas en la lectura. Justifica su uso con la ayuda de las reglas anteriores.

+

Verifica tus respuestas

  1. La verdad nos hace libres; el error nos llena de oscuridad. R/ Oración con ideas contrarias u opuestas.
  2. Después de jugar, trabajar y comer nos acostamos; al día siguiente reiniciamos la marcha. R/ Para evitar confusiones con otras comas usadas en la misma oración.
  3. El día de hoy amaneció lluvioso; aunque está haciendo calor. R/ Antes de las conjunciones: mas, pero, aunque, sin embargo, no obstante, ahora bien, por tanto, por consiguiente…
  4. Los discursos, los aplausos y premios hicieron parte del ambiente de graduación; mas no era ese mi programa. R/ Antes de las conjunciones: mas, pero, aunque, sin embargo, no obstante, ahora bien, por tanto, por consiguiente…
  5. Primero, la caminata fue extenuante; segundo, la noche fue fría; y por último, Carlos no paró de roncar. R/ Para evitar confusiones con otras comas usadas en la misma oración.
+

Verifica tus respuestas

Ocho años tenía Luisito, niño moreno, de ojos como nueces, cabello rizado, en cuyo peinado ponía grande esmero su mamá, que le quería como sólo saben querer las madres;1 pero Luisito a veces abusaba algo del cariño maternal, cosa que no deben hacer los niños. Nada le faltaba, a no ser que el criado no le acompañara cuando iba a la escuela, pues al pasar por la calle sus ojos se clavaban en los niños menos dichosos que él, que por ellas vagaban y hubiera deseado poder correr por la ciudad como ellos, sin que nadie le molestara con su vigilancia. Tanto creció el deseo, que un día aprovechó un descuido del criado para esconderse detrás de la puerta de una escalerilla;2 y transcurrido buen rato, asomó las narices a la calle, y al convencerse de que el criado se había ido, saltó a ella, echó la gorra en el aire y se dijo:

-¡Ya soy libre!

El bueno del criado estaba desesperado; sin embargo, Luisito, sin cuidarse de él, comenzó a recorrer las calles hasta que se detuvo delante de una frutera, compró una libra de peras y se las comió murmurando:

-¡Qué ricas están! ¡En mi casa sólo me permiten comer una! ¡Qué tiranía!

Luego jugó con otros niños;3 y todo marchaba perfectamente, y Luisito estaba tan contento que no comprendía cómo antes no había hecho su primera escapatoria. Como tenía algunos cuartos, compró un trompo;4 pero no era muy diestro en su manejo, y el trompo, en vez de bailar en el suelo, pegó un brinco y rompió uno de los vidrios de la tienda de un zapatero que salió con el tirapié. Corrió Luisito cayéndosele la gorra, y tras él echó el zapatero, quien no pudo alcanzarle; pero se quedó con la gorra, diciéndole mientras le amenazaba con el tirapié:

-¡Ah, tunante;5 lo que es la gorra no te la devuelvo sin que me pagues el vidrio!

Baró, T. (2001). Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Obtenido de: www.cervantesviltual.com: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor-din/cuentos-del-hogar--0/html/ff4ed7ba-82b1-11df-acc7-002185ce6064_7.html#I_8_