Las pinturas y los grabados que se produjeron durante el arte rupestre, están sin duda enmarcados dentro de los hechos cotidianos que el individuo de la época tenía que vivir. Cada cosa a su alrededor constituía un motivo para dejar plasmado en las paredes de las cuevas, y en lo más profundo de las cavernas.
El mundo que rodeaba al hombre de eras antiguas, sea físico o espiritual, quedó grabado en el lienzo de roca que le servía para dar fe de sus expresiones más íntimas e inmediatas.
Se han presentado una serie de teorías acerca de los mensajes que contenían las pictografías y los petroglifos. Se determinan cuatro temas básicos que regulan los mensajes en el arte rupestre: el chamanismo, la magia, el totemismo.
Las cuevas que sirvieron de escenario al arte rupestre, llenaban de misticismo este tipo de manifestaciones. Bajo la luz de una antorcha, y en medio de un silencio subterráneo, las figuras representadas se convertían en formas capaces de generar encuentros con mundos más allá de lo humano.
Comunicación con los espíritus a través de figuras medio humanas, medio animales, que configuraban la imagen del chaman, aquel capaz de ir a la tierra de lo sobrenatural, y volver a la de los hombres.
Un elemento importante son las pinturas de las manos humanas. Figuras que han sido elaboradas a partir de una técnica llamada “negativo”, la cual se diseñaba “[…] contorneando la mano con la pintura, siguiendo su forma y dejándola estampada en claro”.
Paumero, R., Podestá, M., & Rolandi, D. (2005). Patagonía. En R. Paumero, M. M. Podestá, & D. Rolandi, El Arte Rupestre de Argentina Indígena (pág. 120). Buenos Aires: Grupo Abierto Comunicaciones.
Estas manos, difuminadas y sin contenido, son huellas que permiten establecer una relación íntima con los espíritus y su mundo. Algunas aparecen con dedos amputados en señal de haber cumplido con los ritos de iniciación chamánica.
Es importante señalar las formas totémicas. Cada grupo estaba caracterizado por un tótem al que veneraban. Tales formas totémicas se expresaban, en general, con dos animales, el caballo y el bisonte. Animales fuertes y poderosos que hacían las veces de seres protectores. Animales-tótem que a su vez componían un efecto mágico como ocurría con el asunto de la caza.
Muchos animales en el arte rupestre aparecen preñados; la vida o la existencia giraba entorno del alimento que proveía la caza. Cuando el animal aparece en estado de gestación, multiplica las posibilidades de cazar aun más presas; y además mantiene su cuerpo atrapado en la pintura. Un hechizo para inmovilizar la presa.
Observa las siguientes imágenes, y arrastra debajo de cada una, el texto que le corresponda. Justifica tu respuesta en el Material del estudiante.