Composición, color y luz en la pintura mural
Cuando se trate de una pintura mural, además de las imágenes que lo componen, la disposición de los elementos y la acentuación de los colores, juegan un papel decisivo y expresivo en la intencionalidad y con el mensaje que se quiera transmitir.
Los colores pueden variar según su luminosidad (lograda con el blanco y el negro) o por la saturación. Además la intensidad de los colores participa en el significado de la obra. Si está muy opaco es posible que el mensaje sea para representar la tristeza, depresión, frialdad u otras sensaciones de baja intensidad. Si por el contrario, se utilizan colores intensos, brillantes y de gran luminosidad, la obra tiene el propósito de expresar alegría, relevancia, trascendencia o emociones de alta intensidad. En definitiva, los artistas juegan con la simbología del color en contraste con su visión estética.
Con el juego de la luz y de la sombra se consigue mostrar el volumen de las formas. En otros casos, el color se aplica de manera plana, sin sombras, dando a la imagen una sensación de bidimensionalidad. Los artistas se encontraron con la dificultad de representar en dos dimensiones la realidad que percibimos de una forma tridimensional. Para lograrlo se desarrolló la perspectiva. Es decir, técnicas de representar los objetos tal y como a aparecen a la vista.
El arte mural es una técnica en la que la expresión de los sentimientos ha suplantado la representación naturalista de las cosas. Ahora no importa tanto ser fiel a la realidad, sino expresar emociones y perspectivas del mundo.