BRÍGIDA: Buenas noches, doña Inés.
DOÑA INÉS: ¿Cómo habéis tardado tanto?
BRÍGIDA: Voy a cerrar esta puerta.
DOÑA INÉS: Hay orden de que esté abierta.
BRÍGIDA: Eso es muy bueno y muy santo para las otras novicias que han de consagrarse a Dios: no, doña Inés, para vos.
DOÑA INÉS: Brígida, no ves que vicias las reglas del monasterio, que no permiten...
BRÍGIDA: ¡Bah! ¡bah! Más seguro así se está, y así se habla sin misterio ni estorbos: ¿habéis mirado el libro que os he traído?
DOÑA INÉS: ¡Ay!, se me había olvidado.
BRÍGIDA: ¡Pues me hace gracia el olvido!
DOÑA INÉS: ¡Como la madre abadesa se entró aquí inmediatamente!
BRÍGIDA: ¡Vieja más impertinente!
DOÑA INÉS: ¿Pues tanto el libro interesa?
BRÍGIDA: Vaya si interesa, mucho. ¡Pues quedó con poco afán el infeliz!
DOÑA INÉS: ¿Quién?
BRÍGIDA: Don Juan.
DOÑA INÉS: ¡Válgame el cielo! ¡Qué escucho! ¿Es don Juan quien me le envía?
BRÍGIDA: Por supuesto.
DOÑA INÉS: ¡Oh! Yo no debo tomarle.
BRÍGIDA: ¡Pobre mancebo! Desairarle así, sería matarle.
DOÑA INÉS: ¿Qué estás diciendo?
BRÍGIDA: Si ese Horario no tomáis, tal pesadumbre le dais, que va a enfermar, lo estoy viendo.
DOÑA INÉS: ¡Ah! No, no; de esa manera le tomaré.
BRÍGIDA: Bien haréis.
DOÑA INÉS: ¡Y qué bonito es!
BRÍGIDA: Ya veis: quien quiere agradar, se esmera.
DOÑA INÉS: Con sus manecillas de oro. ¡Y cuidado, que está prieto! A ver, a ver si completo contiene el rezo del coro. (Le abre y cae una carta de entre sus hojas.) Mas ¿qué cayó?
BRÍGIDA: Un papelito.
DOÑA INÉS: ¡Una carta!
BRÍGIDA: Claro está; en esa carta os vendrá ofreciendo el regalito.
DOÑA INÉS: ¡Qué! ¿Será suyo el papel?
BRÍGIDA: ¡Vaya, que sois inocente! Pues que os feria, es consiguiente que la carta será de él.
DOÑA INÉS: ¡Ay, Jesús!
BRÍGIDA: ¿Qué es lo que os da?
DOÑA INÉS: Nada, Brígida, no es nada.
BRÍGIDA: No, no; si estáis inmutada. (Aparte.) Ya presa en la red está. ¿Se os pasa?
DOÑA INÉS: Sí.
BRÍGIDA: Eso habrá sido cualquier mareíllo vano.
DOÑA INÉS: ¡Ay! Se me abrasa la mano con que el papel he cogido.
BRÍGIDA: Doña Inés, válgame Dios, jamás os he visto así; estáis trémula.
DOÑA INÉS: ¡Ay de mí!
BRÍGIDA: ¿Qué es lo que pasa por vos?
DOÑA INÉS: No sé... El campo de mi mente siento que cruzan perdidas mil sombras desconocidas, que me inquietan vagamente; y ha tiempo al alma me dan con su agitación tortura.
BRÍGIDA: ¿Tiene alguna, por ventura, el semblante de don Juan?
DOÑA INÉS: No sé; desde que le vi, Brígida mía, y su nombre me dijiste, tengo a ese hombre siempre delante de mí. Por doquiera me distraigo con su agradable recuerdo, y si un instante le pierdo, en su recuerdo recaigo. No sé qué fascinación en mis sentidos ejerce, que siempre hacia él se me tuerce la mente y el corazón; y aquí, y en el oratorio, y en todas partes advierto que el pensamiento divierto con la imagen de Tenorio.
BRÍGIDA: ¡Válgame Dios! Doña Inés, según lo vais explicando, tentaciones me van dando de creer que eso amor es.
DOÑA INÉS: ¿Amor has dicho?
BRÍGIDA: Sí, amor.
DOÑA INÉS: No, de ninguna manera.
BRÍGIDA: Pues por amor lo entendiera el menos entendedor; mas vamos la carta a ver: ¿En qué os paráis? ¿Un suspiro?
DOÑA INÉS: ¡Ay! Que cuanto más la miro menos me atrevo a leer. (Lee.) «Doña Inés del alma mía». Virgen santa, ¡qué principio!
BRÍGIDA: Vendrá en verso, y será un ripio que traerá la poesía. Vamos, seguid adelante.
DOÑA INÉS: (Lee.) «Luz de donde el sol la toma, hermosísima paloma privada de libertad, si os dignáis por estas letras pasar vuestros lindos ojos, no los tornéis con enojos sin concluir, acabad».
BRÍGIDA: ¡Qué humildad y qué finura! ¿Dónde hay mayor rendimiento?
DOÑA INÉS: Brígida, no sé qué siento.
BRÍGIDA: Seguid, seguid la lectura.
DOÑA INÉS: (Lee.) «Nuestros padres de consuno nuestras bodas acordaron, porque los cielos juntaron los destinos de los dos. Y halagado desde entonces con tan risueña esperanza, mi alma, doña Inés, no alcanza otro porvenir que vos. De amor con ella en mi pecho brotó una chispa ligera, que han convertido en hoguera tiempo y afición tenaz. Y esta llama, que en mí mismo se alimenta, inextinguible, cada día más terrible va creciendo y más voraz».
BRÍGIDA: Es claro; esperar le hicieron en vuestro amor algún día, y hondas raíces tenía cuando a arrancársele fueron. Seguid.
DOÑA INÉS: (Lee.) «En vano a apagarla concurren tiempo y ausencia, que doblando su violencia, no hoguera ya, volcán es; y yo, que en medio del cráter desamparado batallo, suspendido en él me hallo entre mi tumba y mi Inés».
BRÍGIDA: ¿Lo veis, Inés? Si ese Horario le despreciáis, al instante le preparan el sudario.
DOÑA INÉS: Yo desfallezco.
BRÍGIDA: Adelante.
DOÑA INÉS: (Lee.) «Inés, alma de mi alma, perpetuo imán de mi vida, perla sin concha escondida entre las algas del mar; garza que nunca del nido tender osastes el vuelo al diáfano azul del cielo para aprender a cruzar, si es que a través de esos muros el mundo apenada miras, y por el mundo suspiras, de libertad con afán, acuérdate que al pie mismo de esos muros que te guardan, para salvarte te aguardan los brazos de tu don Juan». (Representa.) ¿Qué es lo que me pasa, ¡cielo!, que me estoy viendo morir?
BRÍGIDA: (Aparte.) Ya tragó todo el anzuelo. Vamos, que está al concluir.
DOÑA INÉS: (Lee.) «Acuérdate de quien llora al pie de tu celosía, y allí le sorprende el día y le halla la noche allí; acuérdate de quien vive sólo por ti, ¡vida mía!, y que a tus pies volaría si le llamaras a ti».
BRÍGIDA: ¿Lo veis? Vendría.
DOÑA INÉS: ¡Vendría!
BRÍGIDA: A postrarse a vuestros pies.
DOÑA INÉS: ¿Puede?
BRÍGIDA: ¡Oh, sí!
DOÑA INÉS: ¡Virgen María!
BRÍGIDA: Pero acabad, doña Inés.
DOÑA INÉS: (Lee.) «Adiós, oh luz de mis ojos; adiós, Inés de mi alma; medita, por Dios, en calma las palabras que aquí van; y si odias esa clausura que ser tu sepulcro debe, manda, que a todo se atreve por tu hermosura don Juan». (Representa
DOÑA INÉS:.) ¡Ay! ¿Qué filtro envenenado me dan en este papel, que el corazón desgarrado me estoy sintiendo con él? ¿Qué sentimientos dormidos son los que revela en mí; qué impulsos jamás sentidos, qué luz, que hasta hoy nunca vi? ¿Qué es lo que engendra en mi alma tan nuevo y profundo afán? ¿Quién roba la dulce calma de mi corazón?
BRÍGIDA: Don Juan.
DOÑA INÉS: ¡Don Juan dices...! ¿Conque ese hombre me ha de seguir por doquier? ¿Sólo he de escuchar su nombre, sólo su sombra he de ver? ¡Ah! Bien dice: juntó el cielo los destinos de los dos, y en mi alma engendró este anhelo fatal.
BRÍGIDA: ¡Silencio, por Dios! (Se oyen dar las ánimas.)
DOÑA INÉS: ¿Qué?
BRÍGIDA: Silencio.
DOÑA INÉS: Me estremezco.
BRÍGIDA: ¿Oís, doña Inés, tocar?
DOÑA INÉS: Sí; lo mismo que otras veces, las ánimas oigo dar.
BRÍGIDA: Pues no habléis de él.
DOÑA INÉS: ¡Cielo santo! ¿De quién?
BRÍGIDA: ¿De quién ha de ser? De ese don Juan que amáis tanto, porque puede aparecer.
DOÑA INÉS: ¡Me amedrentas! ¿Puede ese hombre llegar hasta aquí?
BRÍGIDA: Quizá, porque el eco de su nombre tal vez llega adonde está.
DOÑA INÉS: ¡Cielos! ¿Y podrá...?
BRÍGIDA: ¡Quién sabe!
DOÑA INÉS: ¿Es un espíritu, pues?
BRÍGIDA: No; mas si tiene una llave...
DOÑA INÉS: ¡Dios!
BRÍGIDA: Silencio, doña Inés; ¿no oís pasos?
DOÑA INÉS: ¡Ay! Ahora nada oigo.
BRÍGIDA: Las nueve dan, suben... se acercan... señora... Ya está aquí.
DOÑA INÉS: ¿Quién?
BRÍGIDA: Él.
DOÑA INES: Don Juan
Reconocimiento del Romanticismo y Realismo.
ACTIVIDAD
2
Escena III
DOÑA INÉS:y BRÍGIDA
Según la lectura escribe tu opinión frente a:
¿Cómo ve don Juan a doña Inés?
¿Cuál es la actitud de Brígida frente a la
conversación y la carta?
¿De qué manera se observa una
complicidad entre Brígida y Doña Ines?
Selecciona 3 frases de la conversación y
junto con tu pareja expliquen qué
significado representa para ustedes.
-
Observa atentamente las principales características del Romanticismo
Origen Se da en la primera mitad del siglo XIX, toma como base
las ideas de la Revolución Francesa, permitiendo que los
españoles retoman las ideas de igualdad y libertad.Características *Rechaza las normas.
*El amor es el tema central.
*Retoma elementos medievales como el uso de castillos, caballeros, doncellas.
*Sobresalta la naturaleza.
*Rescata los valores nacionales y populares.
JOSÉ ZORRILLA
Escritor Español (1817-1893), en
sus obras caracterizó la tradición
española.
Sus obras:
Don Juan Tenorio
Poesías líricas y épicasGUSTAVO ADOLFO BECQUER
Nació en Sevilla (1836-1870), se
caracterizó por usar los sentimientos
y mezclar lo oculto con lo conocido.
Sus obras:
Rimas y las leyendas.JOSÉ DE ESPRONCEDA
Nació en Badajoz (1808-1842), fue un poeta lírico
que uso un lenguaje lleno de sentimientos, alejada
de toda regla.
Sus obras:
El Pelayo El estudiante de Salamanca
El diablo mundo
Sancho Saldaña
LA LÍRICA Se hace uso de la métrica
y el verso en octosílabo,
sus principales autores
fueron: Espronceda Y
Becquer.LA NARRATIVA Los cuentos fantásticos
adquieren importancia, la
obra más importante fue
Ivanhoe, una novela de
carácter histórico.EL TEATRO Hace uso del verso con la
prosa sin seguir las
normas y sus personajes y
situaciones son tomados
de la Edad Media.Teniendo que la temática central del Romanticismo fue el amor y la
libertad, construye un escrito que pueda ser representado mediante
un monólogo.Ten en cuenta las siguientes
palabras en la construcción del
monólogo:
- Lejanía
- Murallas
- Ilusión
- Caballero
- Doncella
- Sirvientes
-
Junto con un compañero verifiquen si el monólogo que construyeron cumple con las características del Romanticismo.
CARACTERÍSTICA
SI CUMPLE
NO CUMPLE
El amor es el principal tema
Busca la libertad del personaje
o los personajesExalta la naturaleza y lo
patrióticoUtiliza elementos de la Edad
media